Personitas especiales ♥

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miércoles, 10 de octubre de 2012

Me acuerdo de ese día. Cuando nuestras miradas se cruzaron de una forma especial. Ya te conocía del primer año de instituto pero nunca hubiera pensado que sentiría esto por ti.
Nunca nos hablábamos y nos ignorábamos completamente, pero un día, todo cambió. Te acercabas a mí para hablarme, nos sonreíamos y notaba como me mirabas. Fueron unos días preciosos en los que yo me hice ilusiones tontamente. No podía dejar de pensar en ti. Mis amigas estaban hartas de que no hablara de otra cosa que no fueras tú. Esperaba con ansia que nos volviéramos a reencontrar para que me dieras indirectas sobre lo que sentías por mí. Nunca había sentido nada así por nadie, me hacía feliz el hecho de que por fin fuera afortunada en el amor. Pero no fue así.
Viendo el Feis  de una amiga, miré tu estado. Ponía que amabas a otra persona. Mi mundo estalló. No podía creerlo. Después de tantas sonrisas, miradas, tú, que nunca me habías dirigido la palabra antes de todo esto.  ¿Por qué? ¿Por qué ahora pones que amas a otra persona? ¿Todo lo que veía y notaba eran tonterías, locuras de mi cabeza? No quiero creerlo. Se me oprime el pecho y tengo ganas de llorar, de acabar con todo. ¿Por qué tuve que ver ese comentario? ¿Por qué tuve que ponerme en el feis de una amiga para verlo?
Pienso en todo lo que tuve que pasar por ti. Vómitos, perdida del hambre y del sueño ¿Todo para qué? ¿Para que ahora se me rompa el corazón cada vez que pienso que nunca has sentido nada por mí? Lo peor de todo es que no siento envidia, ni odio hacia ti, solo siento dolor y rabia porque sé que estoy totalmente enamorada de ti y no va a ser fácil olvidarme de estos sentimientos.
Aquí estoy, tirada en la cama. ¿Qué hago? ¿En qué pienso? Pues en ti. ¿En qué si no? Y han pasado cuatro días que se me han hecho eternos, ni si quiera sé cómo he podido aguantarlo, no tengo ganas de comer, ni de beber, ni de moverme. De nada.
Regaño a mi cerebro, le llamo estúpido, no sé cómo se pudo enamorar. Era algo impensable para mí, en mi mente, estaba prohibido. Estúpido cerebro, estúpida mente miraos ahora, solos, tristes, hundidos, llorando por los rincones pensando en todo lo que pudo ser y nunca fue por que no dio tiempo, escribiendo un relato para desahogarme.
Doy otra vuelta en mi cama. Suspiro. Te quiero. No, no puedo pensar eso.Cuando te fuiste yo me fui, andando con toda la dignidad que pude y creo que aguanté 7 minutos hasta que me lanzé a llorar en brazos de mis amigas. Y así una tarde entera. Sentada sola en un banco, mientras tú estabas ajeno a todo, divirtiéndote con tus amigos. ¿Tan poco te importaba? Esas son las preguntas que ahora me planteo, las que me rondan la cabeza y no puedo sacar de ella.
Y cuando las saco me vienen recuerdos contigo: las tardes juntos, cuando me negaba a darte un beso. Tú lo has olvidado. Yo no lo olvido.¿No quieras oir mi versón de lo que en realidad pasó? Claro, tú prefieres creer las historias de tus amigos... yo no tengo opinión. Ellos me miran cuando paso por la calle, son miradas que duelen, que matan por dentro. Tú ni siquiera me miras. ¿Estás dolido? Bien, pues yo también lo estoy por que sin hacer nada malo me encuentro sola y con el corazón roto, por que ni siquiera me quieres escuchar, por que no has confiado en mí,en fin, creo que tengo más razones que tú para hundirme y eso es lo que hago. Ojalá me contestes. Ojalá hablemos. Ojalá me creas. Ojalá se arregle. Pero, tranquilo, son ilusiones, ya sé que eso no va ha pasar.
Mientras escribo esto de mis ojos brotan lágrimas y eso me sorprende, creía que después de todo la semana llorando ya no me quedaban.

 

2 comentarios:

  1. Que linda historia, ojalá las historias que constantemente sueño se hicieran realidad :(

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  2. Gracias ! Todo se puede solo basta soñar y creer que se va hacer realidad .

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